5 cosas que “Intensamente” nos enseña acerca de las emociones

Esta película animada es perfecta para explicar el complicado tema de las emociones para todos, jóvenes y adultos

“Intensamente”, gira en torno a la vida de una niña de 11 años llamada Riley, que se muda al otro lado del país con su familia. A una edad tan impresionable, un movimiento es una gran transición y ella experimenta una cantidad de emociones cuando sale de su casa, se separa de sus amigos, además de dejar la liga de hockey atrás. Es acá donde entran los actores principales de la película, las emociones de Riley: alegría, tristeza, ira, miedo y desagrado, que proporcionan una visión sobre el funcionamiento de la mente de la niña mientras viaja por esta experiencia de cambio en su vida.

Desde el momento en que comenzó, no pude contener mi emoción. La “nerd” que vive en mí, estaba impresionada por la manera tan extraordinaria en la que muchos de los mensajes de la película estaban perfectamente adaptados a la realidad, desde una perspectiva neurocientífica. Por ejemplo, la forma en el que un día lleno de memorias a corto plazo se consolidó luego durante el sueño.

Mientras que la película brinda un poco de integridad científica en su narrativa, su licencia poética no nos lleva demasiado lejos de la realidad que somos. En esencia, los rasgos de personalidad que aumentan y disminuyen durante diferentes momentos de nuestra vida.

Más allá de la ciencia compleja de todo esto, lo que “Intensamente” logró muy bien es proporcionar un mensaje de empoderamiento que invita a aprender a entender, a conectarse y a aceptar nuestras emociones y recuerdos de una manera más adecuada.

 

Cinco maneras “Intensamente” nos enseña acerca de la importancia de las emociones:

  1. Todas nuestras emociones existen para un propósito

Las emociones no son intrínsecamente ni buenas ni malas y pensar en ello en términos dicotómicos no nos sirve de ayuda. Cada emoción nos dice algo acerca de nuestra experiencia interior y puede ser utilizada para nuestra experiencia exterior.
De hecho, Rumi, el poeta sufí, en su brillante poema “La casa de huéspedes” habla de tratar a cada emoción como visitante, sin hacer nada para deshacerse de cualquiera de ellas. Más bien, trabajar con ellas para entender su mensaje y propósito.
Lo que Rumi alude en sus escritos también fue confirmado recientemente por una investigación que indica que el bienestar en realidad se basa en tener una amplia gama de emociones. Cuanto más podamos sentir -en todas las iteraciones sentimentales- mejor seremos.

 

  1. Tener emociones es tener una brújula

En un momento de la película, Alegría intenta mantener a Tristeza lejos de Riley. Aunque ella sentía otras emociones, su incapacidad de sentir tristeza, junto a la petición de su madre para que se mantenga feliz, la conduce a una existencia fría y entumecida. Este estado sólo le genera falta de juicio y opciones poco saludables. No fue hasta Riley sintió tristeza que fue capaz de ver más claramente y buscar apoyo. Reconocer y comprender las emociones es mucho más saludable y productivo que ignorar su importancia.

 

  1. Nuestras realidades y recuerdos se filtran a través de nuestro lente emocional

 

Al igual que nuestra realidad actual se ve a través del marco de nuestra experiencia pasada, los recuerdos son del color de nuestra experiencia del momento presente. En el caso de Riley, recuerda un partido del campeonato hockey varias veces durante la película. En un momento, ella recuerda perder el tiro ganador y se siente triste por ello. En otro momento, ella literalmente recuerda el mismo momento, pero esta vez, lo recuerda sonriente mientras es defendida por su equipo que la lleva en sus hombros, para hacerle saber lo valiosa que es. El mismo recuerdo, con la única diferencia que una vez fue recordado a través de un lente triste y luego con un lente alegre.

Esta es una idea muy poderosa. Lo que realmente se “necesita” recordar es que nuestros recuerdos son una parte de nuestra historia personal, y que en muchos aspectos, nosotros construimos la narrativa en la que creemos. Porque creamos la narración, podemos cambiar nuestra historia en cualquier momento. No podemos eliminar determinados párrafos que contienen hechos negativos y realidades desalentadoras. No podemos sacar capítulos de nuestra historia, porque siempre estarán ahí y eso está bien. La investigaciones sugieren que las experiencias reales que tenemos son menos impactantes que la historia que nos contamos a nosotros mismos acerca de ellas.

 

  1. Tener un idioma para hablar de las emociones es poderoso

 

Probablemente la parte más destacado de la película es que es un film que se centra en las emociones. Sabiendo que hay un mínimo de integridad científica, lo más importante es que esta ilustración del concepto de emoción ahora puede impactar en el diálogo que tenemos con nuestros hijos.
Si los niños aprenden a abrazar lo que sienten, y que es crucial para sentir todas sus emociones, podemos esperar ver adolescentes y adultos más íntegros. Dejando la animación de un lado, podemos ver que es factible que el público objetivo de esta película sea toda la humanidad. ¿Por qué? Porque al tener un lenguaje para hablar de nuestras emociones, en todas sus interacciones, contamos con la capacidad para aprender de ellas, para responder a ellas con la mayor compasión y acercarnos a ellas con menos juicio.

 

  1. Sentir nuestras emociones es una experiencia humana universal

 

Pixar sabía lo que estaba haciendo cuando utilizó las 5 emociones universales validadas científicamente, derivadas del trabajo del Dr. Paul Ekman (La sexta emoción universal es la sorpresa). A través de la investigación de Ekman, se demostró que ciertas emociones se sienten y se expresan a través de las expresiones faciales universales en todas las culturas del mundo. Y es así, como la película nos recuerda nuestra humanidad intrínseca, lo similares que somos realmente todos a pesar de nuestras diferencias.
Esta es una idea muy poderosa, sobre todo a raíz de las discriminaciones basadas en el color de la piel y / o identidad de género / sexual. Al final del día, todos experimentamos la misma gama de emociones. Por lo tanto, si somos capaces de darnos cuenta de que todos estamos luchando simplemente nuestras propias batallas, podríamos experimentar este mundo con más compasión y menos juicio.

 

Escrito por: Jennifer Wolkin, Mindful

Traducción: Equipo Addhara, Bienestar Corporativointensamente

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